Ahora, con la versión final en nuestras manos, nuestras esperanzas se hacen realidad y nos llega un juego que es, ante todo, divertido. Algo que se añade a su magnífico apartado gráfico.
Un juego con dos tramas Una de las principales características que más nos han gustado de este juego es la posibilidad de vivir la historia desde dos puntos de vista diferentes. El objetivo es el mismo, eso está claro, acabar con los Yakuza. Pero lo podemos hacer de una forma completamente legal, con un par de policías, o interpretando a dos espías muy peculiares que hacen los trabajos sucios.
Las dos tramas son paralelas y, de hecho, haremos las mismas misiones, o mejor dicho, las misiones se desarrollarán en los mismos niveles en ambas historias, sin embargo, nuestros objetivos serán completamente diferentes. Por poner un ejemplo, en la primera misión nuestras policías tendrán que evitar que los Yakuza acaben con un furgón blindado, mientras que los agentes secretos tendrán que acabar con él para hacerse con el dinero. Esta doble forma de ver la trama hace que el juego se vuelva doblemente interesante, valga la reiteración, y por lo tanto que tengamos el doble de diversión. Sobre todo porque las 20 misiones del juego son a cada cual más increíble.
El desarrollo No tenemos muchas opciones en este juego. Simplemente el modo repetición, espectacular, por cierto, gracias a la gran cantidad de efectos, y el modo misión, que se divide a su vez en las dos tramas. A partir de aquí pasaremos a lo que es la elección de vehículo, cada uno de ellos más extravagante que el anterior y que en general tiene parecidas características, aunque no la misma física.
Aunque no se trate de un simulador, sí es cierto que la física de los vehículos es realista en cierta manera. De hecho no podemos coger las curvas a 200 Km. /h, como en un arcade, y tendremos que frenar. Sin embargo esta física ha sido exagerada, agrandada de forma deliberada para ofrecer acciones increíbles y sobre todo espectáculos muy parecidos a los que veíamos en juegos como Destruction Derby. Pese a lo que se pueda pensar, el desarrollo es muy sencillo. Tenemos unas órdenes al principio de la misión a cumplir, aunque otra cosa será cumplirlas en una ciudad llena de tráfico y con todo tipo de obstáculos. De esta forma conducir se convierte en todo un desafío en el que tendremos que esquivar al tráfico existente y acabar con nuestra misión.
Sin embargo, esto es imposible. Siempre acabar golpeando algo que no es el enemigo y, precisamente, esa es la mayor gracia del juego, porque el apartado de destrozos sobre el coche es simplemente increíble. En pocos segundos veremos nuestro vehículo con cristales rotos sin puertas y circulando a toda velocidad para conseguir más daños.
Afortunadamente no tendremos una barra de energía, porque sino el juego se volvería imposible. Aún así, hay un factor en este juego que sube, y mucho, la dificultad del título y no es otro que el tiempo. En las últimas misiones del juego tendremos que hacer verdaderas maravillas conduciendo para conseguir acabar a tiempo la misión y que no sea fallida. Sí es cierto que hay momentos en los que encontraremos puntos para aumentar nuestro tiempo restante, pero aún así, el juego es realmente difícil. Control El control del juego es bueno, pero le faltan detalles para conseguir ser perfecto. Básicamente tenemos acelerar, decelerar y girar a ambos lados pero no tenemos un freno de mano (si una marcha atrás) Esto acrecienta la dificultad y os aseguro que en ciertos momentos es muy necesario este freno de mano.
Aparte de esta pequeña ausencia, el control funciona a la perfección, en ocasiones incluso demasiado fino, porque el coche puede hacer un pequeño quiebro sin que nosotros podamos evitarlo. Lo que sí es cierto es que la cámara, en ciertos momentos, sobre todo en el cambio de marcha atrás y marcha adelante, se queda anclada, ofreciendo puntos muertos que nos pueden acarrear problemas en los mayores momentos de tensión.
Gráficos Wreckless es un juego de una calidad gráfica realmente extraordinaria. No es que sea exagerado es que todo lo hace de una forma ultrarrealista. Los daños que se realizan en el coche son exagerados pero ofrecen detalles de deformidad y reflejos que no habíamos visto hasta ahora en ningún juego. No sólo eso, es la enorme interacción con todos los elementos de los decorados (podemos romper casi cualquier cosa) o el hecho de que podamos ver hasta cincuenta coches en pantalla sin que la consola sufra lo más mínimo. Si, Wreckless es algo increíble en cuanto a gráficos, pero no creemos que sea un juego que se pueda ver en otra plataforma, al menos, con ese detalle y sin ningún tipo de popping, como en el juego original.
Además, hay que añadir que el juego está totalmente animado, los coches no son estáticos y tampoco las personas (no, no se les puede atropellar), aunque sus saltos son más que realistas.
Sonido El juego está en inglés, aunque la verdad, tampoco es necesario traducirlo, sobre todo porque las conversaciones en las escenas cinemáticas no influyen en el desarrollo de la misión y en este desarrollo, lo único que escucharemos será la música y los motores de los diferentes vehículos. Nuestra opinión Wreckless es además de buenos gráficos y un desarrollo original un juego francamente divertido. Si en Project Gotham podíamos disfrutar de la conducción a toda velocidad, pero evitando los choques, en este juego es completamente al contrario, aquí tendremos que ir a toda velocidad pero sin evitar a los otros vehículos. El resultado es un juego divertido y espectacular que nos hará vivir momentos únicos a lo largo de todo el desarrollo.
Lo mejor Apartado gráfico, divertido y singular.
Lo peor El control es mejorable
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